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miércoles, 17 de agosto de 2011

Desaparecer (Kiry)


"A veces uno no quiere "remover la mierda" y sin embargo, el mundo o las tentaciones a las que acabamos sucumbiendo, nos empujan irremediablemente a tirar de la lengua y recordar todo eso que en su día nos hizo daño.
Creo que no puedo evitarlo, a fin de cuentas, aprendí lo que era el amor al sufrir los desamores. Después, todo dejó de tener sentido, excepto yo como "personaje" de este mundo de títeres.

Dorian hoy ha estado ensimismada. Sus palabras apenas han rozado un hola, al despertarme y después, sumida en unas cavilaciones que ni yo, siendo su mejor y único amigo (el único conocedor de esos sentimientos que tiene, y que como parte de su especie, no debería tener) he logrado entender, se ha desmoronado quizá al recordar algo que a mí se me escapa.

Lo extraño, es que me gustaría preocuparme por ella, consolarla quizá, no obstante, la soledad me carcome y hoy, preferiría disfrutar de ella y esos gritos que me atrapan y me hacen sentir endeble.
Resulta, espantoso verte envuelto en un hilo de pensamientos incongruentes y sinsentido, y después, esperando el grato consuelo de Dorian (que sé hoy no vendrá), no encontrarte nada. Una Dorian echada a perder, más patética que nunca.

A veces, en días como estos, siento que no podría dejar de odiarla.
Ella, sumida en una tristeza de la que nunca parece regresar del todo; tristeza que poco a poco le arrebata esa esencia que la hace única... pero no, sin embargo, a pesar de ser miércoles, y este echo producirme un pavor inmenso, no puedo dejar de sentir una insaciable ternura hacia ella.
No amor, ternura.

La locura de los miércoles, no obstante, me hace pensar que quizá la ame, o que jamás haya conocido el amor. Un engaño patético, tras conocer a Lili, ¿quién no iba a amarla?
A veces dudo de que ese desamor tan intenso, no fuese sino obra de un miércoles o en su defecto de un bochornoso viernes.

Me gustaría volverme y preguntarle a Dorian por sus tristezas, y así, obviando sus penas, olvidar las propias. ¿Pero qué penas me embargan si al fin y al cabo lo único que no puedo evitar es pensarla? ¿Qué penas si ella que no puede amar y me ama y yo que puedo, no quiero hacerlo?

Hoy desearía desaparecer del mundo.

Sumirme en un coma profundo, en el cual no envejecería, y despertar años después, a sabiendas de que todo lo que me rodea a sucumbido, incluida Dorian, y que mi presente no es sino pasado futuro. Despertar en un mundo que no tenga nada que ver con este. Despertar en un mundo en el que yo ya no sea yo.

Hoy quisiera despertar después de todo".

domingo, 17 de julio de 2011

Entocnes porqué (Kiry)







"-Alex... ¿ya está, se acabó?... ¿la nada? ¿la estúpida nada y la reencarnación? Alex... no te oigo, apenas te veo... ¿Alex?
-Sí, ya está, se acabó. Moriremos juntos, ¿no es hermoso? Todo se acaba y algo nuevo empieza... ¿no ves más allá de tu vida?...
-Alex, tengo miedo... me duele, me pierdo... Estarás allí esperándome, ¿nos encontraremos?
-Descansa Erin, duérmete sabiendo que te amo.¿Sabes? Retiro lo dicho,amar no se conjuga solamente en pasado, amar se conjuga en presente y en futuro...pero nunca en pasado. Te amo Erin, y estés donde estés te amaré, hagas lo que... hagas, seas quien seas... Lo prometo. Ahora duerme, que yo iré contigo... "

-Dorian, ¿estás bien?- me pregunta Kiry.

Tardo varios segundos en responder, sin saber bien dónde ha quedado Alex y porqué yo no he ido con él.
No le he visto la cara, pero sé que me espera, en algún lugar.
Poco después reconozco a Kiry,y ya más tranquila, respiro, con la certeza de que sólo ha sido un mal sueño.

-Sí, sólo ha sido un sueño- murmuro no muy convencida.

Kiry me observa mirándome por primera vez en todo el día.
En sus ojos veo el reflejo de mi rostro, para con asombro descubrir que no sé quién soy.
Allí me encuentro, en el frío iris marrón de sus ojos, totalmente perdida.
Aparezco pálida y asustada, con matices violetas en los pómulos y una mirada extraña. "Como si conociesen el mundo..." pienso con asombro.

-Dorian, los Cauchers no podeis soñar...- después con una sonrisa (de ésas que me maravillan y que tan infrecuentemente asolan a sus labios) añade- claro que tú nunca has sido como el resto.

-Kiry, ¿Cuantos planetas recuerdas, de tus otras vidas?

Él me mira de nuevo, esta vez como si fuese estúpida, o en su defecto, como si estuviese demasiado dormida como para conectar ideas. A pesar de todo responde:

-Sólo dos, no hay nada más en esta galaxia Dorian. Tu planeta y el mío... y en su defecto, el tuyo fue creado por los nuestros, no hay nada más...

Yo le miro entonces, absolutamente consternada. Una lágrima amenaza con brotar de mis ojos, mas sé jamás caerá (los Cauchers no podemos llorar).

-¿Entonces porqué yo recuerdo La Tierra?- le pregunto desafiante.

No obstante, Kiry, asustado, acerca su mano a mi rostro para coger una lágrima. Él responde con otra pregunta...

-Dorian, ¿porqué lloras?

Antes de poder siquiera analizar lo que su pregunta implica, Kiry se acerca a mi y me abraza.
Allí en sus brazos reconozco el aroma de la felicidad:

-Ahora duerme Dorian, que yo iré contigo...

Tras estas palabras, cierro los ojos : "Los Cauchers no pueden llorar..."



viernes, 1 de julio de 2011

Yo no pedí ser quien soy (Kiry)


-Todo va a salir mal- la miro y después, con una sonrisa cínica en los labios, añado- lo sé.

Ella me mira durante un largo instante.

En sus ojos, siempre tristes, aparecen signos de pena que me hacen sentir extremadamente en deuda con ella, exquisitamente lejano a su realidad próxima y lo efímero de su existencia. Y no obstante, es ella, que obstinada como siempre agrega:

-Eres pesimista, siempre lo has sido, pero... ¿porqué?

Dorian sigue mirándome, sin apartar la vista ni un solo instante, como si, observándome minuciosamente pudiese desenredar los entresijos que poco a poco van surgiendo en la red de mis pensamientos, siempre vivaz.

-La vida nunca me ha dado nada bueno, ¿porqué ha de ser ahora diferente?

Ella espera que diga algo, no obstante callo, con los brazos en jarras, clavándome fuertemente las uñas en el antebrazos, con el único propósito de no llorar.
Ella, aparta mis manos, y las dejas, suavemente reposadas en su regazo, mientras, con su mano acaricia dulce la mía.

Dorian no dice nada, y no obstante me mira impertérrita llorar.

Las lágrimas surcan mi rostro, y sin embargo, llorar no me hace sentir mejor.
Me siento mal, una persona efímera, que poco dista de un animal.
"Podría ser mejor" pienso para mí " pero no quiero".
Entonces vuelvo mi cara, mientras intento, borrar las huellas saladas de mi cara, sin éxito.

Dorian atrapa una lágrima entre sus finos dedos.
La observa como si fuese la cosa más maravillosa del mundo, y entre susurros, como si hablase para sí, añade:

-Ojalá, yo pudiese llorar.

Entonces la miro, mientras veo una sombra de melancolía posarse en sus ojos.

Ella, no obstante, sonríe, intentando animarme. La alegría no le llega a la cara, y eso, me hunde en la más negra de las miserias.

- Ojalá pudiese ser tú- suspiro y añado- ¡yo no pedí ser humano!

Y sin mirarla siquiera me levanto y me voy, a sabiendas de que ella, vendrá conmigo.

martes, 28 de junio de 2011

Comienzo (kiry)





"Ey, ¡Kiry!"

Dorian me llama, mientras, con la mirada perdida, la siento junto a mi, mordiéndome la oreja en un mundo de locura, donde el sol sale por donde quiere, y ni ella, ni yo tenemos sentido.
Me siento a esperar mientras ella ronronea, y embadurna, poco a poco, mi rostro, de ese maquillaje estrambótico, de muñeca Gore con toque mimo, que le hace, indiscutiblemente parecer una muñeca de trapo usada... y hermosa.

Sus ojos verdes me apaciguan de vez en cuando, sobre todo, cuando el sol sale por el este (los miércoles y los viernes), cuando más perdido me siento, cuanto más confundido me encuentro.
Entonces ella me mira, con esos ojos siempre tristes, desfigurados con sombras grises de penas y amarguras, y entonces, sólo entonces, me siento mejor.

Ella, me persigue por la ciudad, gritando mi nombre, y siempre a distancia, ella va detrás, con una sonrisa un tanto diabólica y diafana en los labios, tan extraordinaria como inquietante.
Luego, me siento, y ella junto a mi, me acaricia y me hace sentir, casi normal, como si todo fuese bien por un instante.
En esos momentos, confundo la vida con el amor, durante un instante, luego siempre la dejo hacer, y ella, agradecida me mima y me atribuye cualidades que sin duda yo no tengo.

En ese instante, cuando ella voltea mi cara, con la absurda intención de besarme, aparece Marlene, con su inescrutable cara de poker y esa macabra actitud de payaso de Celofán que siempre adopta.
Ella ( o ¿él?) con esa cara de zorra astuta siempre espanta a Dorian, que con un beso de ternura en la mejilla, me deja y vuelve tras de mi, como un Caucher cualquiera.

Marlene, siempre atenta, y atolondrada, cualidades innatas en un Keeper (vigilante),me escruta mientras con una ceja alzada me recuerda que aquí en la ciudad, nada pasa siempre igual. Excepto en mi vida.

Dorian es mi Caucher, mi guarda, mi escolta, mi sombra.
Dorian, es quien vela por mi, quien me entiende, quien vive para mi. Ella, siempre tan extraña, incluso para ser quien es, ella que reluce bajo el manto de estrellas doradas, siempre brillante en ése estrambótico estilo, salido de un circo en blanco y negro.

Ella, que es mi única amiga, con la única que no debería hablar. Ella, le da sentido a las cosas, al menos los miércoles y los viernes, que recordándolo, siempre es cuando peor estoy, cuando menos me centro.
Creo que ella lo sabe y por eso se asegura de que esté bien, o eso quiero creer. Le da sentido al sinsentido, y controlar la nada, de vez en cuando, resulta casi, gratificante.
Pero en esta perra vida las cosas buenas siempre se quedan a medias, como nuestro beso, siempre en un maldito e inacabado,
casi.